El término difracción viene del latín diffractus que significa quebrado. La etimología alude al fenómeno por el que una onda puede contornear un obstáculo en su propagación, alejándose del comporamiento de rayos rectilíneos. La evolución de una onda sigue las leyes impuestas por la ecuación de D'Alembert que determina los fenómenos de difracción. Para el caso de ondas monocromáticas (cualquier onda puede considerarse una superposición de ondas monocromáticas), dicha ecuación se convierte en la ecuación de Helmholtz, de la que partiremos para abordar el proceso de cálculo de la amplitud de un campo ondulatorio que en su propagación se encuentra con uno o varios obstáculos.
Becarios: Sergio Platas, Andrés Feito, Julio Valero, Agustín Díaz, Eduardo Pinilla.